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EL SECRETO DEL MAESTRO MASÓN Y EL VERBO ETERNO

 

Masonería justificada:

Nuevos tiempos, Nuevos procedimientos.

Mensajes de la Asociación Mundial de Maestros Masones.

(De permanente actualidad)

 

secreto del maestrpo mason

Nos hallamos en pleno año 1943, y la guerra mundial estará decidida en favor de las Potencias Aliadas, después de tres años de destrucción general y matanza sin cuartel. La humanidad está harta de luchas, cansada de tanto horror, ahíta de esfuerzos destructores, pues ha empezado a comprender que la guerra no resuelve ningún problema, que la violencia solo engendra más violencia y mayores complicaciones, y, en fin, que la PAZ que haya de seguir al caos martiano y saturnal será tan difícil y discutible como la guerra misma que estamos sufriendo ahora. A lo mejor la forzosa Conciencia de guerra ha contribuido al Despertar de la CONSCIENCIA Humana - ¡al fin! -, y se apresta a forzar la vitalidad por derroteros de más nobles y delicadas y más trascendentales finalidades.

Los postulados de la Carta del Atlántico y las famosas Cuatro Libertades Fundamentales podrán ser simples slogans de oportunidad, pero las conciencias que se han dejado arrullar por tan sublimes promesas no han de conformarse en el mañana de la justa trágica, cuando amaine el huracán de las pasiones humanas. Además, los sacrificios y los sufrimientos transforman notablemente al individuo, mucho más que la educación y los intereses creados, que son siempre convencionales y circunstanciales. Es indudable, pues, que en esta grave hora histórica actual, se están operando grandes cambios en la naturaleza humana, ya que las últimas tres décadas han sido fecundas en instancias de caos y ordalías que han obligado al hombre a pensar y sentir hondamente, y sobre todo a anhelar modificaciones radicales, en sus maneras de ser y de vivir. No tan solo ha venido contemplando la necesidad de RECTIFICACION, sino también de HALLAR NUEVOS DERROTEROS, pues el sólo emprender novísimos rumbos y consultar oráculos de oportunidad no basta para remediar las deficiencias conocidas y resolver los terribles problemas que se confronta. ¡De ahí la desorientación, la desolación, la impresión de impotencia que experimenta hoy por hoy la entera humanidad! ¿Pero por qué? ¿Acaso ha agotado todos los recursos que posee a su alcance, para evadirse de esa vorágine de civilización y salvarse de sus propias confecciones que son los emporios de la política, de la religión y del mercantilismo triunfante?

Precisamente, para responder a estas preguntas, hay que percatarse de lo que acontece en lo íntimo del hombre. En primer lugar, le es difícil "evadirse" de esos ogros que él mismo se ha creado, porque no se ha "hallado a sí mismo" aun, y en fin está tan apegado a sus propias creaciones que se resiste a privarse de ellas o tan siquiera a comprender que sus miserias y desdichas provienen todas de sus erróneos conceptos, así como de su malsana emotividad. Y no se puede cambiar de mundo en estas circunstancias, ni siquiera adoptar un viraje salvador, pues le falta al hombre, para ello, la suficiente capacidad mental y la consciencia de las vivencias genitivas y creedoras.

Por lo que respecta a la Masonería Universal tenemos mucho que decir aquí, pues sería propio de ilusos el pretender alucinarnos con supuestas grandezas y perfecciones que distamos de poseer o de haber descubierto.

Perdónesenos la franqueza esta vez, por irritante que sea, pero creemos que es nuestro deber puntualizar extremos que son los distintivos de la orientación que nos compete. Nos incumbe, en efecto, señalar y precisar derroteros, valores y procesos que rodean al Gran Secreto del Maestro Masón, si en realidad somos lo que creemos ser, eso es, genuinos MAESTROS MASONES.

 Los males que aquejan al mundo son múltiples, y el acrecentamiento de los problemas y en fin la virulencia de esa grave tragedia que ensangrienta a un mundo ya cansado de perturbaciones, crisis y desilusiones, no pueden menos que obligarnos a considerar las causas de tanto caos, de tamaña calamidad. Es que no nos encontramos ahora frente a insolencias simples de poderosos coronados o mitrados, sino aplastados y heridos en lo vital del ser por la más infame de las vesanias, y los que quedamos con vida estamos en el deber de preocuparnos por el porvenir, siquiera por conveniencia propia.

            Tiempos hubo en que la Masonería Universal se oponía valerosamente al totalitarismo de la religión organizada. Pero hoy en día nos percatamos de que el totalitarismo político es igualmente nefasto y maldito. ¿Cómo no responsabilizarse, pues, en esa hora cruenta, y buscarle el remedio a tanta infamia? Hemos visto naciones aupadas pueblos esclavizados, todos los derechos humanos conculcados, los procedimientos de destrucción más atroces, y en fin la ambición más satánica asolar al mundo, y realmente no podemos permanecer impasibles ante semejante crimen de lesa humanidad.

 Pero, nos preguntamos ¿de qué se trata? ¿Es que unas naciones se han vuelto locas, o será más bien que la entera humanidad ha caído en pleno desquiciamiento, se ha olvidado de todas sus orientaciones morales e idealistas, y ha perdido confianza en sus fuerzas Espirituales? Podemos responder valerosamente, pues estamos cumpliendo nuestro deber y no habrá quien se atreva a desdecirnos; la humanidad entera padece de desequilibrio biopsíquico, su vocación ética y religiosa está fallida, y no ha hallado aún los genuinos derroteros Espirituales. Es más, no ha descubierto el hombre sus propias capacidades intimas, ni sabe encausar su vida, y ni siquiera ha aprendido a apreciar los Valores Espirituales o a comprender lo que es verdaderamente el Espíritu.

La Fraternidad Masónica, muy a nuestro pesar, no está más aventajada. Padecemos el mismo mal del mundo, que es la desgracia moderna. Nos hemos dejado engullir por el ogro de la civilización mecanicista, con todos sus defectos de mala distribución de potenciales y peores disfrutes de los beneficios dando lugar a las injusticias sociales, los desbarajustes económicos, las disensiones morales e ideológicas y en fin la crisis consiguiente en todo lo que atañe al hombre.

            La Masonería no parece haber cumplido su Misión Moral. En efecto, padece todos los males de los cotos profanos, y, ¿por qué no confesarlo de una vez? hemos hecho de la MAGIA INICIATICA un simple expediente simbólico que apenas logra impresionar a las gentes. Nosotros mismos parecemos haber dejado de ser unos convencidos con respecto a nuestra mecánica litúrgica.

Conste que hemos protestado más de una vez por esta falla de la Masonería, sin por ello desligarnos de ella, y, cual eternos rebeldes de todo lo que significa fracaso, ilusión y utopía y hemos criticado ese apego a Landmarks que denuncian una falta de comprensión de la psicología humana, y hemos condenado todo lo que tiene trazas de apego a la tradición como rémora de progreso humano, y en fin hemos denunciado la falta de función educativa de ese mecanismo simbólico que se llama Ritual. Nuestra actitud de varios lustros no necesita ser defendida, ya que la realidad histórica se ha encargado de exaltarla, pues nada se justifica mejor que con los hechos. En efecto, la Masonería no ha podido prevenir ni impedir el tremendo fratricidio mundial presente, ni posee medios ni recursos para remediar los hondos males que aquejan a la especie humanas y tampoco, ni más ni menos que las demás organizaciones políticas y religiosas conocidas, sabe a qué atenerse para afrontar las responsabilidades impuestas por la emergencia del inmediato porvenir.

La Institución Fraternal y Simbólica ¿por qué no reconocerlo? ha estado en crisis por un número de lustros y décadas, y ello se debe primordialmente a que se hizo con el tiempo demasiado simbólica, al extremo de perder todo carácter verdaderamente Espiritual, quedando sus Iniciaciones Mágicas antiguas convertidas en simples rituales sin sentido religioso y de escasa significación cultural o educativa. Es más, en los círculos Masónicos, ya no se discrimina, y apenas si se enjuicia la realidad para laborar en la solución de los problemas que aquejan a la humanidad. La mayoría de las Resp:.L:. son simples cenáculos de amigos, donde se remueven las pasiones al conjuro de una desusada retórica y en medio de un pesado tufo propio de fumadero. No se toma interés por lo psicológico, ni se distingue entre la psiquis y el Espíritu, ni preocupa a nadie los problemas del mundo fuera de lo que afecte la vanidad o satisfaga las ambiciones de los circunstantes. Diríase que hemos pasado a ser simplemente una Sociedad de Beneficencia con funciones de Club exclusivista. Ciertamente, nos acordamos todavía de la moral liberal y de los dogmas racionales Masónicos, pero sólo tienen categoría entre nosotros de metafísica, y es apenas una realidad articulada por no poseer ni infundir ninguna vitalidad. De ahí la ausencia de mística masónica sustancial en nuestros tristes denuedos y consecuentemente la intrascendencia de nuestra contemporaneidad.

            ¿Debemos extrañarnos, por ende, que los países totalitarios se opongan a la masonería como lo hacen? ¿Cabe preguntarse por qué en los mismos países democráticos muestra Institución va cayendo en desuso y perdiendo toda significación social y económica? ¿Procede inquirir acerca de nuestra insipiencia Espiritual e incapacidad para hacer frente a las circunstancias y hacer valer los postulados Masónicos de manera notable y efectiva? En todo caso ¿qué hace la Masonería en la grave hora actual? ¿Qué hacen los Hermanos, Hijos de la Viuda, para preparar la post-guerra, ya que no hacen nada sustancial para ganar la Victoria Democrática? ¡que se nos diga sí alguien puede contestar estas interrogaciones de manera positiva y afirmativa.

            Cuando la Masonería era todavía un Arte Real y se construían catedrales para los fieles de todas las religiones y magníficos Castillos y Palacios para los poderosos, había también la habilidad para confeccionar trazados arquitectónicos de filosofía y sabiduría. Pero hoy en día, ¿qué nos queda de tanta grandeza moral y psicológica, sino el vago recuerdo y el museo de esos monumentos sublimes de nuestro prodigioso pasado? Sí, hemos heredado la ciencia magistral, pero está tan envuelta en el misterio de esos rituales nuestros que es escaso el número de Hermanos que logran descubrirla, y menor aun el que alcanza a sentir y vivirla. De ahí el descrédito moral en que hemos caído, sin percatarnos de ello, en todas partes. Mucho mejor hubiese sido no prestar tanta importancia a los sigilos de rigor y a luchas infantiles entre los diferentes Ritos y las distintas Potencias, para estar como la Escuadra y dentro del Compás, y siempre en función de Plomada. Los últimos siglos se han desenvuelto desde el punto de vista masónico en medio de tristes justas interpretativas y de exigencias dogmáticas que ponen en evidencia lo monumental de nuestra insipiencia, inconsistencia y falta de poder creador y orientador. A lo mejor nos hemos acostumbrado tanto a la oscuridad de los limitados confines de los Tall:. y la secularización displicente de los trazados artificiosos, que hemos sucumbido a las tentaciones alucinatorias, y acabamos por conformarnos con el dolce farniente clásico, echando de lado toda significación humanista y universal de la Masonería y olvidándonos inclusive de la importancia que para todo artesano de corazón significa los símbolos profesionales con que adornamos nuestros cotos secretos, sin que nos sirvan de gran cosa el Mandil y los Guantes.

¡Guantes y Mandiles! . Ya hay quienes que pregonan que éstos artefactos no sirven de nada y que es tiempo de suprimirlos, lo mismo que a la Biblia y a la Maestría del Cua:. ¿Quién dijo blasfemia ante semejantes propósitos? Dizque para guardar tono con la era democrática en curso, la Veneratura es un contrasentido… Pero quienes tal aducen ignoran seguramente que no hay Institución más democrática que la Masonería, y que lo que se tiene por Democracia hoy no es sino una vaga reseña de lo que es el democratismo práctico de la Masonería Universal. Pero los defensores de esta tesis peregrina deben ser simples Compañeros, Compañeros envidiosos de la Jerarquía que no han sabido alcanzar por sus merecimientos. Además, Democracia no es sinónimo de rebajamiento de Valores y de Estándares de vida, sino igualdad de oportunidad para todos y beneficio colectivo a través de los esfuerzos individuales, pero sin detrimento de la valía, de las iniciativas, ni de los derechos individuales alcanzados por el esfuerzo y los méritos propios.

En cuanto a la Biblia, no tenemos el menor inconveniente en que desaparezca de los altares masónicos, pues más de un Hermano debe haber sentido vergüenza de sustentar principios liberales como los que encarna la Masonería y al mismo tiempo tener que fingir sentimientos respecto de la Biblia. Es una incongruencia torpe el pretender que se puede ser Libre Pensador y al mismo tiempo verse forzado a circunscribir su fe religiosa a la Biblia judeo-cristiana, como si esta fuera la única obra de filosofía moral y de exegesis religiosa en el mundo. ¿Ignoran acaso los Hermanos Masones de la hora que el Popol Vuh de los Centro Americanos, los Vedas de la India, el Tao Te King de China, el Código de Gilgamesh, el Libro de Dyan (Dzian) del Tíbet, el Libro de la Muerte del Egipto, son obras científicas y filosóficas de una maravillosa proporción y con proyecciones Espirituales sustanciales, con méritos mucho más ponderables que la mencionada Biblia, y que para ser justos y equitativos, debiéramos dejar a cada Hermano en libertad de Jurar como quiera y tal como sus sentimientos le requieren? Obviamente, hemos postergado a la Consciencia al extremo de no tomarla en cuenta ya, y nos mostramos retrógrados, pues ya Spinoza, Kant, Schopenhauer, Bergson y otros grandes investigadores científicos de última hora han demostrado que la Conciencia existe a igual título que el alma, y que no podemos sino vivir a compás con sus vivencias y exigencias, y mientras más estemos a tono con los requerimientos de la vida actual, mientras vivamos en consonancia con los imperativos en curso, mejor será para nosotros. La salud del alma no depende de lo que creyeron y dijeron otros en épocas lejanas, sino de lo que nosotros mismos somos capaces de pensar, sentir y decidir.

            En cuanto a los guantes ¿para qué conservarlos si ya no se sabe usarlos, y si no se vive en realidad la pureza que ellos nos inspiran? Para ser aparatosos, más vale conformarnos con los amaneramientos de los artistas de espectáculos públicos, y no complicarnos la existencia con artefactos cuya significación moral hemos reducido a la utilidad que puedan proporcionarnos. A nuestro entender, el usar los Guantes debiera ser permitido a los Hermanos sólo como distintivo de determinados méritos masónicos. Y si somos sinceros, diremos otro tanto de los mandiles.

 No hace mucho, decíamos en plena Ten:. de México que sí fuera por nosotros someteríamos periódicamente a todos los M:.M:. a exámenes de rigor, tanto en lo moral como en lo cultural, para determinar quiénes merecen ser designados tales, y que los que pasasen la prueba volviesen a ser considerados simples APRENDICES. Sería una hecatombe de orgullos, pero sería también una gloriosa depuración necesaria de la Ord:.A:.L:.G::.D:.A:.D:.U:.

Pero lo que lo que sustentamos no es sino el consensus de la totalidad de los sinceros M:.M:. ,y no aminoramos la importancia del Arte Real cuando decimos que la Fraternidad Masónica Universal necesita ser remozada y depurada. Precisa generosa, trascendental y de indiscutible justificación universal. Pero si se supiera algo referente a la Meditación, se comprendería que la entera Iniciación Masónica conduce hacia ella, o sea al control y dominio de la Mente y al uso práctico y creador de sus energías innatas. Diremos, en fin, que el trabajar sin previa Meditación es esfuerzo en vano, o superfluo, y nos aboca invariablemente al orgullo, y que la oración sin las obras es pura hipocresía porque es tan sólo un subterfugio de la impotencia íntima.

Uno de los aspectos que mucho conviene enmarcar y subrayar aquí es la realidad acerca de la índole de la Masonería como presunta antítesis cristiana. Se ha dicho, desde la época de las grandes luchas masónicas contra el papado de Roma, que la Fraternidad Masónica es antirreligiosa, y últimamente ha existido por doquier un marcado interés por hacerla aparecer como Institución eminentemente COMUNISTA. ¡Grave error! La Fraternidad Masónica le hizo oposición al poder de Roma cuando éste se excedía en sus pretensiones y prerrogativas, pero pronto recapacitó, pues la cruz vuelta contra la cristiandad se había convertido en una daga. Pero estas diferencias de familia pronto cedieron, y aunque la Iglesia nunca perdonara a la Masonería su oportuna y por demás efectiva injerencia y arrebatándole al papado sus nefastos atributos y estableciendo el reinado del Liberalismo que hiciera posible la era de progreso que estamos disfrutando en la actualidad, la Fraternidad se dejó adormecer por sus conquistas y olvidándose por completo de la Religión. En cuanto a los tiempos modernos, la Masonería ha venido cultivando los ideales populares, que no son sino los de los Evangelios, como dijera ése gran M:.M:. y apóstol de la democracia de Norte América, Thomas Jefferson: "Si las doctrinas de Jesús hubieran sido predicadas siempre tan puras como vinieron de sus labios, todo el mundo civilizado habría sido ahora cristiano".

            La genuina enseñanza cristiana es la Democracia en sus dimensiones pragmáticas de sentido social y económico, con influjo moral indiscutible, pero ni se ha puesto en vigencia a los Evangelios Cristianos hasta ahora ni se ha conocido a la verdadera Democracia, la cual se reduce todavía a simples slogans de oportunidad. Pero esto no implica que la Masonería haya de ser COMUNISTA, pues tampoco tiene nada de Democrático el comunismo que se impone a fuerza de ambiciones bien organizadas y de fervor de chusma soliviantada.

La Masonería es hermana consanguínea de la iglesia, y representan, cada una a su modo, el cristianismo, está por el sentimiento y aquella por la razón, y si se han hecho la guerra con tanta persistencia en el pasado, se debe a que son demasiado idénticas en sus motivos y finalidades. Pero la razón no reconoce fronteras culturales, y por ello es más amplia en visión y más generosa en sus procedimientos. Más aun, así no alcanza a universalizarse, pese a sus nobles propósitos de romper con todos los dogmas y hacer suyos todos los Valores que atañen al hombre.

Hoy por hoy, la Masonería necesita ponerse a tono con las necesidades naturales. Es imperioso que los M:.M:.. hagan obra de consustanciación en consonancia con los requerimientos de la época de innovación y reajuste que sufre el mundo. La guerra que no se pudo impedir, y que cumple ahora su cometido de re estabilización del mundo con furor devorador de vidas y patrimonios de toda especie, que ha obligado al mundo a organizarse para destruir y matar, pronto habrá de retornar a la vida normal, o por lo menos no tan accidentada como la de guerra por más que se denomine pacífica.

Si estamos confrontando ahora la grave obligación de no dejarnos aplastar, como dijera William Pitt hace más de doscientos años, de no dejarnos matar, como proclamará hace poco el Presidente Roosevelt, no nos atañe menos el problema de afrontar la realidad de la post-guerra, que, desdichadamente, no se ha empezado todavía a considerar. Pero con las decenas de millones de gentes que deberán retornar de las filas y las factorías, la imperiosa necesidad de reorganizar la vida civil de un mundo ansioso de paz y progreso, harto de destrucción y matanza, y en fin el caos psíquico, moral y Espiritual que ha de sobrecoger a las dos generaciones de humanidad que se ven hoy agregadas a la maquinaria de guerra, y la naciente generación que encuentre un mundo desorganizado y sin directivas morales, y en fin los imperativos creados por los nacientes ideales ya apuntados en la Carta del Atlántico y en las Cuatro Libertades Fundamentales, crearán situaciones harto complicadas que debiéramos empezar desde ya a copar y resolver si no queremos vernos más adelantados arrollados por problemas mayores aun que los de la presente tragedia. Debemos impedir que la post-guerra sea un episodio más grave que el de la triste realidad actual.

De ahí nuestra presente llamada general a los M:.M:. del mundo, a fin de constituir un Directorio con funciones de COLEGIACION para una ACCION COODINADA destinada a hacer efectivos los propósitos de la Fraternidad Masónica. Se impone, por encima de todo, una MOBILIZACION de todo lo que sea FUERZA ESPIRITUAL en el mundo, y proceder sin demora a la ORGANIZACION de las fuerzas vivas aunadas en aspiraciones definitivas y verdaderamente salvadoras. No decimos que se debe masonisar al mundo por la fuerza, totalitariamente. Incumbe a los genuinos M:.M:. vivificar al mundo, darle sentido orgánico a sus nobles ideales, mediante el esfuerzo concertado, con fines altamente constructivos. Por eso los Ven:.M:.M:. se están unificando olvidando sus distintos Ritos y diferencias de Potencias, e invitando de paso a todos los H:.M:. de los GR:.Simb:. y Fil:. a participar en sus empeños con idéntico entusiasmo. De este modo, se dará fe de la utilidad de la Masonería Universal, y se la justificará con la obra de pro común humanitario.

Por de pronto, todos los afiliados, sea cual sea su Gr:. reciben un Curso de Estudio de Regeneración y Rehabilitación Humana ,a fin de reavivar con sentido práctico, efectivo, el Verbo Masónico, la Magia Iniciática, devolviéndole a la Masonería Universal su prístina pureza y significación Humanista y Universal, y por otra se constituye un ORGANISMO - no exactamente una nueva Organización - empeñado en enforzar los Principios Masónicos de realización Liberal, que ya han sido incorporados a los designios políticos oficiales al ser señalados en ese documento que se ha dado en llamar CARTA DEL ATLANTICO, y de cooperar con todos los organismos oficiales actuales y futuros a fin de garantizar la plena conquista de los postulados de Seguridad Social, de reajuste moral, de equilibrio económico y de mayores libertades Espirituales a todos los pueblos de la tierra, tal como se ha esbozado en las Cuatro Libertades Fundamentales. 

Es un deber masónico el actuar oportunamente y con tino y pleno sentido de responsabilidad ante las necesidades imperiosas de grave impase histórico en que se encuentra la Humanidad. Debemos convencernos de que las conquistas humanas, sean estas morales, sociales, económicas, culturales o Espirituales, no se lograrán cruzándonos de brazo y esperando que los militares y los políticos de ocasión lo hagan todo. Cada una de esas facciones están llamada a cumplir ciertos designios que les compete, pero no podrán conseguir más que lo que les permita la CONSCIENCIA Y LA COOPERACION HUMANA. Los soldados podrán ganar muchas batallas y llevar a buen fin las guerras, y los políticos a su vez podrán aprovecharse de las circunstancias y llevar a cabo sus habituales ensayos, pero no resolverán ninguno de los múltiples problemas de la humanidad. Incumbe a la humanidad misma, al pueblo, decidir, en ulterior análisis, lo que le conviene y corresponde, y no conseguirá sino lo que él mismo haya decidido. No lo olvidemos, ya que la historia nos lo señala de continuo, el progreso no es provocado ni afianzado por la GUERRA ni por la POLITICA, como tampoco por la RELIGION, sino por las disposiciones y los esfuerzos del elemento humano, el pueblo, que ha sido tan explotado hasta ahora, y que diversos sistemas de totalitarismo religioso y político están empeñados en regimentar con designios inconfesables y de obvios fines sectarios y antidemocráticos. No hay libertad donde no haya orden, y ésta debiera ser la función fundamental de la política, y aquella la de la religión; pero, malhadadamente, el curso corriente de los sistemas es oprimir o coartar las iniciativas y los anhelos secretos de los individuos, obrando disfrasadamente, imponiendo la injusticia, la inseguridad y la intolerancia, esos factores imponderables que han impedido en todos los tiempos la marcha adelante de la civilización, o que hicieron su corrupción. De hecho, lo que le falta a la humanidad, para rehabilitarse, es regenerarse, pues mientras no se cambie a los individuos en sus intimidades, el mundo seguirá siendo lo que es, y en fin le precisa una sustanciación, Valores Espirituales, que la orienten hacía derroteros de genuina superación y de enaltecimiento.

La Misión Cultural de la Masonería es obvia, y debemos decidirnos a cumplirla, y es lo que pretendemos llevar a cabo, en una esplendorosa UNION ESPIRITUAL de la humanidad. ¿Podemos contar con su adhesión y cooperación? ¡Esperamos que sí!

Los Hermanos de Grados Simb:. o Fil:. que no sean los de M:.M :. recibirán de todos modos el CURSO DE ESTUDIO y tendrán derecho a iguales beneficios y privilegios sociales, culturales, económicos y Espirituales. Pueden, además, inscribirse en diferentes categorías, como MIEMBROS SIMPATIZANTES, que tienen derecho sólo a nuestro Órgano Oficial y un Diploma, y satisfacen Cuotas Voluntarias. Los que se hagan MIEMBROS PASIVOS pagan una Cuota de Inscripción de $ 2, y 40 Cts. mensual, por adelantado, y tienen derecho a 12 libros, uno cada mes durante el primer año; los MIEMBROS ACTIVOS satisfacen una Cuota de Inscripción de $2.00 y $1.00 mensual, y tienen derecho a los doce libros, el Diploma, el Órgano oficial y diversas ayudas financieras oportunamente, y además $500.00 (Quinientos Dólares Americanos) parea sus deudos al fallecer. Todo esto incluye, además, facilidades de Ateneo, de Club y de las COLONIAS AGRICOLAS COOPERATIVAS que tenemos esparcidas por todo el mundo.

 ¿NO QUERRA VD. VER TRIUNFAR SU IDEAL MASONICO? ¿NO COOPERARÁ CON NOSOTROS EN LA REALIZACION DE ESTE MAGNIFICO COMETIDO, DISFRUTANDO ADEMAS DE SUS CUOTAS PLENAMENTE CON MULTIPLES BENEFICIOS COMO QUEDA ENUNCIADO? ¿QUE OTRA ORGANIZACION PUEDE DE HECHO BRINDAR FACILIDADES, BENEFICIOS Y PRIVILEGIOS TAN EFECTIVOS?

 Esperamos su inmediata afiliación.

Con todos honores merecidos, quedamos a sus gratas ordenes

EL GRAN PATRONO

ASOCIACION MUNDIAL DE MAESTROS MASONES