ADELANTE

¿Qué te detiene, luchador? … Avanza,
avanza sin cesar;
mientras tu pecho abrigue una esperanza
no debes desmayar.
Esos que hoy, en mitad de tu camino,
atacándote ves,
mañana, como triunfe tu destino,
de rodillas caerán ante tus pies.
Antes de entrar en lid, tu vuelo ensaya
y prueba tu vigor;
para escalar con triunfo el Himalaya,
necesitas alas de cóndor.
Si las tienes, la ignara muchedumbre
en vano se opondrá;
quieran o no, la nieve de la cumbre
tus pies alfombrará.
No te canse lo largo del calvario,
ni te arredren los golpes del dolor,
para que nazca el fruto
es necesario que se agoste la flor.
No escuches, no, la voz de tu marasmo
y hasta la cumbre ve;
no hay espada mejor que el entusiasmo
ni armadura más firme que la fe.
En la sombra más fulgores
da en la sombra la luz;
Tiberio expira en tálamo de flores
y Cristo muere en afrentosa cruz.
De la contraria suerte a los embates
no temas perecer;
de la vida en los trágicos combates
es tan noble morir, como vencer.
Francisco Villaespesa