Música hecha por hongos y plantas: así funciona el proyecto Bionic and the Wires.

La iniciativa, desarrollado en Reino Unido, creó un sistema capaz de traducir las señales bioeléctricas de hongos y plantas en música y acciones robóticas, uniendo ingeniería, biología y arte para revelar procesos fisiológicos que normalmente pasan desapercibidos.

Por: Nancy Londoño. Periódico El Colombiano. 7-12-2025

musica hecha por plantas

En 2024 este hongo tocando un teclado se convirtió en un video viral de Bionic and the Wires. Foro cortesía Bionic and the Wires.

En Youtube, una nueva forma de música captó la atención de millones de personas, quizá por lo particular de la situación, porque las primeras notas que se distinguen en el video no salen de un piano ni de un sintetizador humano, sino de la superficie húmeda de un hongoconectado a dos electrodos, como si la vida subterránea del bosque hubiera encontrado una forma inesperada de hacerse oír.

La escena, grabada en una sala oscura de Manchester, muestra el braceo de un robot acoplado a un tallo que poco a poco comienza a golpear un tambor metálico, mientras la intensidad del ritmo cambia a medida que la planta responde al ambiente. Y si es claro que hace unos años esto habría parecido un truco de magia, hoy se ha convertido en la redefinición de quién puede crear música o no.

Ahora bien, esto es posible gracias a Bionic and the Wires, el proyecto liderado por Jon Ross y Andy Kidd, que convierte señales biológicas en composiciones sonoras y arte visual, una fusión entre tecnología, naturaleza y creación que cuestiona la noción misma de creatividad y que consiste en dotar a organismos que nunca hemos considerado artistas de herramientas para expresarse. Una línea de trabajo para nada decorativa o marginal.

Para ello, Ross diseñó brazos robóticos capaces de moverse según los impulsos eléctricos que generan plantas y hongos, y Kidd creó el lenguaje musical que traduce esas fluctuaciones en armonías, ritmos y texturas envolventes.

Así, construyeron un laboratorio vivo donde las manifestaciones fisiológicas de un organismo se transforman en gestos visibles y sonidos capaces de llenar un auditorio, puesto que, al público observar una planta activar un teclado o a un hongo trazar pinceladas firmes, empieza a hacerse preguntas que desbordan lo técnico: ¿qué significa crear? ¿Quién tiene derecho a hacerlo? ¿Y por qué insistimos en pensar la inteligencia solo desde parámetros humanos?

La técnica que sostiene estas actuaciones es precisa y puede entenderse sin dificultad. Ross, en entrevista con EL COLOMBIANO, explica su principio con una frase directa: “Todos los organismos vivos generan señales bioeléctricas. Nuestro equipo convierte esas señales para controlar los brazos biónicos”.

Es decir, no se trata de leer pensamientos ni emociones vegetales, se trata de registrar variaciones eléctricas que acompañan procesos como el movimiento del agua, el intercambio de iones o la respuesta ante la luz, pues aunque parezcan silenciosos, las plantas y los hongos son entidades activas que reaccionan a su entorno mediante impulsos eléctricos de baja intensidad, y la tecnología de Bionic and the Wirespermite que esas fluctuaciones se vuelvan audibles o visibles, revelando un dinamismo que normalmente pasa desapercibido.

En detalle, el equipo lo que hace es detectar esas variaciones a través de un circuito inspirado en los antiguos galvanómetros, dos sensores colocados sobre la superficie de la planta que registran pequeñas diferencias en conductividad eléctrica, así, cuando cambia la humedad, cuando baja la temperatura o cuando un estímulo altera la circulación interna de iones y agua, la señal se modifica.

Según Ross, estas señales no representan significados ocultos, son reacciones fisiológicas que, al pasar por sintetizadores y sistemas digitales, se transforman en una narrativa sonora moldeada por Kidd para resaltar la textura única de cada organismo. Y ese diseño artístico es tan importante como la ingeniería.

Ross lo define como un modo de dar cuerpo a lo natural: “Modelamos las señales bioeléctricas con sintetizadores, teclados y paisajes sonoros digitales. Las ‘manos’ biónicas hacen tangible la agencia de plantas y hongos”.

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Los audios pueden ser escuchados y vistos en el siguiente enlace de Bionic and the Wires: https://bionicandthewires.com